Eligiendo un hosting para tu web

Uno de los requisitos imprescindibles a los que tenemos que prestar atención cuando queremos montar nuestra página web es el hosting. Básicamente es un ordenador al que se accede de forma remota y que está disponible las 24 horas del día durante los 365 días del año. En ese ordenador está disponible nuestra web. De esta forma, cuanto el usuario accede a ella, podrá interactuar sin que exista ningún tipo de problema o, por lo menos, ese es nuestro objetivo principal. Si es la primera vez que vas a contratar un servicio de hosting es posible que no sepas muy bien sobre qué criterios tienes que basarte para elegir uno que se ajuste a lo que necesitas. Por esta razón te vamos a dar algunos consejos que te van a venir perfectamente.

Tips para elegir un hosting de calidad

Prestaciones iniciales

Realmente tú eres el único que sabes para lo que vas a necesitar tu nuestro hosting, si va a servir para crear una web básica o si te hace falta para un proyecto mucho más elaborado. A la hora de contratar uno de estos servicios se nos indicará las características específicas que tiene. La idea es que te las leas todas para ver si se ajustan a lo que necesitas. Por ejemplo, en el caso en el que quieras contratar un servicio para instalar un blog de WordPress necesitaremos dos cosas básicas: primeramente que sea compatible con lenguaje PHP (que suele ser lo más común) y la segunda es que podamos crear bases de datos. Estos dos requisitos se suelen cumplir en cualquier hosting… salvo que sean gratuitos, en este caso puede que necesitemos algo más interesante.

Espacio en disco

Como ya te hemos dicho antes, un hosting no es más que un ordenador que, como tal, también tiene un espacio asignado. En el momento en el que nos pasamos de él, puede que la página se caiga… y esto puede ser muy malo porque todos los visitantes que pretendían entrar a partir de ese momento no la encontrarán. Normalmente para escribir un blog no nos hace falta mucho espacio en disco; al fin y al cabo la instalación de un WordPress no ocupa demasiado y los textos tampoco. Sin embargo, si trabajamos con imágenes de gran calidad y no las comprimimos, sí que podemos llegar a tener problemas importantes. En este caso lo que tendríamos que hacer es utilizar nuestros conocimientos sobre diseño web con la idea reducir el peso de estas imágenes para no tener ningún problema de sobresaturación del disco. Esto también nos va a dar puntos de cara a Google ya que al gigante buscador no le gustan las webs que sean demasiado pesadas. Te vamos a dar un pequeño truco: en el caso de que trabajes con imágenes demasiado pesadas y no quieras reducirlas porque no puedes perder calidad (puede ocurrir en ciertos trabajos de fotografía, por ejemplo) siempre puedes utilizar un servicio interno como Pinterest o almacenamiento en la nube. Puedes hacer lo mismo con los vídeos utilizando, por ejemplo, YouTube y luego integrando los vídeos.

Transferencia de datos

Este es otro de los criterios más especiales a los que tenemos que prestar atención. Cuando contratamos un hosting se nos asocia una cantidad de datos mensuales que no debemos de sobrepasar. Por ejemplo, imagina que nos ofrecen 10GB. Esta cantidad, aunque de entrada parezca inmensa, se tiene que dividir entre todos los usuarios que entran a nuestra web. En un principio, cuando no tengamos demasiados visitantes, no supondrá un problema por lo que podremos tirar de un hosting no tan potente. Sin embargo, a medida que nuestras estrategias vayan dando sus frutos y consigamos atraer a una mayor cantidad de clientes, nos daremos cuenta de que la transferencia de datos que hemos contratado se nos ha quedado algo corta. Afortunadamente la gran mayoría de empresas que comercializan hosting siempre tienen un plan superior el que ya tenemos. De esta manera solo tendremos que pagar un poco más y asunto resuelto.

Otras consideraciones a tener en cuenta

Estas son solo algunas de las consideraciones iniciales a las que tenemos que prestar especial atención… pero no son solo las únicas. También tenemos que saber dónde están ubicados tus servidores (dependiendo de esta ubicación pueden ser más o menos rentables para el posicionamiento de la web). También hay que tener en cuenta el precio que vamos a pagar y durante cuánto tiempo nos lo van a mantener, si nos dan la posibilidad de gestionar la web vía FTP, si tiene servicio de atención al cliente para poder consultar cualquier tipo de problema en el caso de que pase algo que no nos esperemos… Toda una serie de factores que influyen a la hora de contratar un servidor de calidad.

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